Bajo el cuidado del Buen Pastor

El Señor es mi pastor, Nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar; Junto a aguas de reposo me conduce.
El restaura mi alma; Me guía por senderos de justicia Por amor de Su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; Has ungido mi cabeza con aceite; Mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmos 23:1-6

Este salmo es una poesía hermosa que gusta a muchos, probablemente esta belleza es la razón principal por la cual este es uno de los los textos mas famosos de la biblia. En particular, una parte del versículo cuatro  ha sido citada en un sin numero de conversaciones y publicaciones en redes sociales en estos tiempos de pandemia. Muchas personas encuentran en las palabras, “aunque pase por valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno,” una fuerte motivación para continuar en medio de estos días sombríos. Sin embargo encontrar una simple motivación para continuar esta lejos del mensaje que el salmista esta dando.

En la primera parte del mensaje encontramos la introducción que consta de dos partes:

  1. El Señor es mi pastor
  2. Nada me faltara.

En la primera parte de la introducción, David establece como prerrequisito estar dentro de la relación pastoral. Sugel Michelen dice que la bendición esta en la gramática y en este caso la bendición esta en el pronombre posesivo “mi”, es decir, la bendición viene de pertenecer al redil de Señor, de reconocerle a El como “mi” pastor. La relación de Cristo con su pueblo a menudo se presenta en la figura de pastor (1Pedro 2:25; Juan 10:14; Hebreos 13:20; 1Pedro 5:4). Entonces solo a las ovejas del Señor aplica la segunda parte de la introducción y por ende el resto del texto. Al reconocer a Jesus como nuestra única esperanza de salvación, al poner toda nuestra fe en su perfecta obra es que somos adheridos a este rebaño, al cual hoy se conoce como la iglesia de Cristo.

La segunda parte de la introducción es la consecuencia de someterse al cuidado amoroso y sabio del Buen Pastor. Aquí hay que hacer una pausa y meditar bien, es necesario no malinterpretar este texto, ya que “nada me faltara” no significa que Jesus va a cumplir todos nuestros caprichos. Vemos que en el versículo dos dice que «El nos hace descansar «y «nos conduce a aguas de reposo«, lo que solo significa que su soberana voluntad nos guía y conduce al lugar donde nuestras necesidades son cubiertas..

En los versos dos y tres podemos ver que el descanso, el reposo, la restauración de nuestra alma y la justicia son nuestras verdaderas necesidades. Todas estas cosas fueron traídas y aseguradas por la obra de Jesus. El nos trajo descanso y reposo al darnos en paz para con Dios (Romanos 5:1), restauro nuestra alma en el nuevo nacimiento (2 Corintios 5:17)  y nos justifico al llevar nuestros pecados y atribuirnos su obediencia perfecta (2 Corintios 5:21).

En el versículo cuatro el salmista no espera que creamos no vamos a pasar por el valle de sombra de muerte, ni tampoco que si pasamos por este valle no vamos a padecer nigua mal, sino que nos dice que al pasar por ese valle no hay por que temer, por que el Señor estará con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). La seguridad del salmista y de todo creyente esta en la fidelidad del su Pastor.

En el versículo cinco el salmista habla del cuidado del Señor en medio de la opresión de los enemigos. Y también nos dice como el cuidado pastoral del Señor nos produce gozo abundante.

Es pues que en el versículo seis, David concluye su mensaje también en dos partes.

  1. A las ovejas del Señor, el bien y la misericordia los van a seguir todos los días de su vida. No es por obras o desempeño sino que es “Por amor de su nombre”. David no dice que peleara por las bendiciones, que las buscara o que las ganara, sino que dice que estas lo seguirán.
  2. Por ultimo asegura que en la casa del Señor moraremos por largos días. Nuestra eternidad será morando en la casa del Señor, estaremos por siempre en presencia de su gloria y le veremos tal cual es.

Podemos ver que el fin de este texto no es motivarnos en tiempos de dificultad, sino que es afirmarnos en el fiel cuidado de nuestro pastor celestial, quien nos pastorea con amor, dándonos paz para con Dios, restauración, justificación, liberación del temor, guía, cuidado en la opresión, gozo y seguridad eterna.